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 INTERPRETANDO LA NATURALEZA 

A pesar de su modernización, en cuanto equipamiento, algunos pescadores de Mogán siguen usando las formas tradicionales para fijar los rumbos de sus embarcaciones a partir de marcas situadas en las costas y que se han ido transmitiendo de padres a hijos.

Estas señales también servían en su momento para ubicar los lugares donde se depositaban las nasas, lo cual facilitaba el volverlas a encontrar en el momento en que iban a ser retiradas.

Los marineros más expertos eran capaces de predecir el tiempo fijándose en el celaje, conjunto de nubes que cubría el cielo en un determinado momento. En base a esa observación eran capaces de señalar como estaría la mar o el viento en los próximos días. A tenor de esas conclusiones se optaba por salir o no a faenar.

En la actualidad los bancos de peces se pueden detectar con sonares. Sin embargo, antiguamente se recurría a la observación de las aves marinas. Cuando se veía una bandada de pardelas se sabía que estas estaban alimentándose sobre un cardumen de peces. De igual forma, el avistamiento de ballenas implicaba que a su alrededor había peces pequeños, junto a los cuales habría bonitos y albacoras.

Sin duda, la forma de intentar adivinar el estado del tiempo futuro, antes de la generalización de la emisión de partes meteorológicos basados en imágenes facilitadas por satélites, era las cabañuelas.

Para su cálculo el primer día de cada estación se reúnen las personas interesadas en conocer el tiempo futuro en un lugar con gran visibilidad del cielo y del mar. El cabañuelista va apuntando en una libreta el comportamiento minuto a minuto del viento, la lluvia, la humedad, la temperatura y el estado de la mar. Lo anotado en cada minuto se supone que informará del tiempo que va a hacer cada tres días de la estación que está empezando. Posteriormente, se revisan los datos anotados y se emite un informe previsión del tiempo que es repartido en la zona donde se han realizado las cabañuelas.

Lamentablemente cada vez se va perdiendo más la sabiduría popular de los pescadores. Las nuevas generaciones han dejado de mirar al cielo y observar el comportamiento de aves y especies marinas para comprender las leyes naturales que rigen la vida marina.