LA MUJER, EL ESLABÓN FUNDAMENTAL
Las labores que han realizado, y realizan las mujeres dentro del sector pequero suelen permanecer invisibles para gran parte de la sociedad. Aunque su presencia en los barcos históricamente fue escasa, sí hay constancia de su enorme aportación para hacer posible que los hombres pudieran salir a faenar a la mar.
Siempre se ha reconocido y resaltado el duro trabajo de los pescadores, su peligrosidad y desgaste físico. Sin embargo, durante años detrás de esos pescadores siempre estuvo presente el apoyo de las mujeres de su entorno más cercano.
Los inicios de la pesca artesanal estuvieron ligados al trabajo de familias enteras, donde el varón era una pieza más, encargado de la captura de los peces.
Las mujeres eran las que se encargaban de hacer y mantener en buen estado las artes de pesca y proveer al varón de la carnada necesaria para poder atraer las capturas. Una vez que el barco regresaba a tierra eran ellas las que se encargaban de la limpieza de los peces para su posterior venta.
Normalmente el dinero generado por la pesca no era suficiente para poder mantener a la familia, por lo que ellas se dedicaban a generar ingresos extras mediante la recolección de marisco y la elaboración de jareas y pejines con el pescado que no se vendía y para evitar que se estropeara.
Ese trabajo ligado a la pesca se debía compatibilizar con el trabajo de la casa y con la crianza de los hijos o el cuidado a los padres o abuelos.
Muchas mujeres de Mogán tuvieron que unir a ese doble esfuerzo, ayudar a sus familias en las labores de pesca y cuidar de los hogares, el trabajo asalariado en las factorías de pescado.
Sin lugar a dudas el sector pesquero de Mogán no sería lo que es hoy sin la aportación de cientos de mujeres anónimas que con su esfuerzo sacaron adelante a sus familias, contribuyendo al desarrollo social y económico del municipio.

